Contundente. Palabras ásperas, pero para nada alejadas de la realidad de muchos comunicadores.

sin cinto, ni corbata.

Febrero de 2007. Una compañera me avisa que en el Diario La Nación estaban buscando pasantes, yo tenía expectativas de empezar a trabajar en el rubro de “comunicación” tras cuatro años de estudiar (?), o sencillamente ir regularmente a la facultad. Fui.

Obvio que hacía calor, camisa mangas cortas y pantalón de vestir con championes porque no tenía ningún zapato. Capaz creí que tenía onda, quién sabe. Me recibió el jefe de la sección de Economía y Negocios e inmediatamente me requirió.

– “A ver tu curriculum”.

– “…”

Exacto. Fui sin carpeta. Oita Silvero’i. La había preparado con todos esos datos irrelevantes usuales; que aprendí computación en un instituto llamado “Cibertron”, que sabía algo de inglés gracias a HBO y MTv, y que fui expulsado en 5to grado de la escuela, entre otras cosas.

– “No sabía que tenía que traer ya eso hoy”, titubeé.

– “Mirá, acá…

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