Hay ocasiones en que en mis “días libres”, decido que no sean tan libres, porque en serio deseo invertir en mi persona, pulir este diamante en bruto y que mi brillo no deslumbre al entorno [narcisism detected].

Es justo y necesario, porque a diario, más en un ambiente con muchas personas evaluándote constantemente, puede que las personas tengan distintas percepciones de vos, te idealicen diferente, ergo, se piense o diga distintas cosas sobre vos, a eso en ocasiones le llaman rumores.

La pregunta del millón de dólares es: ¿cómo lidiás con ellos? Hice la tarea y me puse a buscar información relacionada, entre los primeros resultados (gracias por tanto, Google), me quedo con esta cita extraída del blog mexicano Mundo Ejecutivo:

Si existen en un ambiente de falsa credibilidad, éste puede tener el poder de distorsionar los mensajes emitidos en una empresa, según refiere el especialista en comunicación interna, Paul Capriotti, en base a un estudio aplicado a 500 participantes en la Universidad de Rovira i Virgili para detectar la percepción del chisme en el lugar de trabajo

Interesante, sigamos leyendo. Rescato otro párrafo de la nota del mencionado blog, en donde la experta Esther Ludow expresa que

La comunicación interna es un factor determinante para aumentar la rentabilidad de las organizaciones, cumplir con los objetivos establecidos y reducir la circulación que pudiera estar distorsionada, esto con el fin de reducir el riesgo de conflicto.

[El resaltado es mío].

Ya llego al punto, teneme un poquito de paciencia. Esther mencionó algo muy importante que toda empresa debería tener en cuenta, y no solo como una extensión del departamento de Recursos Humanos: la comunicación interna.

Según las conclusiones de El Liderazgo de la Comunicación interna que leí en un documento de RedDirCom, la correcta definición de un modelo de comunicación interna, sería esta:

  • Participación de todos los elementos de la compañía.
  • Suma de escucha, información y emoción.
  • Creación de departamentos de comunicación interna que actúen de facilitadores, estructurando las funciones de comunicación y prestando apoyo (pero no sustituyendo a quienes deben asumir el liderazgo interno: Todo el equipo directivo).
  • Destinar presupuestos que permitan: realizar auditorías, crear Planes estratégicos de Comunicación Interna, contratar consultoras, formación para directivos y equipos que colaboren con comunicación [y finalmente], reforzar las estructuras internas tanto en equipo como en posiciones en el organigrama.

No sé mucho del tema, pero me está interesando mucho la Comunicación Interna (y no, no me di cuenta que me equivoqué de énfasis, porque amo la Publicidad, porque aún hay mucho tal cual está concebida), en mi proceso de formación como persona y profesional aún hay reglas que debo aprender para romperlas ponerlas en práctica.

¿En cuanto a los rumores de oficina? Los hay en todos los ambientes laborales, nucleares o extendidos, ninguna institución está ajena del flagelo. Pero un día no muy lejano la persona que tengo por jefe líder directo me dijo que si me voy a regir por lo que dicen en los pasillos del canal, viviría estresada, y tal cual, le doy toda la razón. A su lección exprés de sabiduría le agrego dos que aprendí de mis películas favoritas:

  • Timón y Pumba, únicos, ellos profesan que sin preocuparse es como hay que vivir… ¡Hakuna Matata1 (te dejo el videito para que cantes mientras leés).

  • Y para los Pingüinos de Madagascar, si pasa algo malo, solo hay que lucir lindos y gorditos, ¡gracias Rico! (Aclaro, esto no es aplicar la ley del ñembotavy y lavarse las manos cuan Poncio Pilatos, rescato que ante los problemas uno tiene que sonreír).

P.D.: Siempre quise escribir algo y terminar con la frase “lindos y gorditos”.

Anuncios