Una camiseta invertida para luchar contra el racismo

¡Excelente!

Una pausa para la publicidad

Camiseta contra el racismo

Si conoces al Botafogoy en la foto de arriba no ves nada raro no eres el único. El club de fútbol ha realizado un curioso experimento contra el racismo en el que ha dado la vuelta a los colores de su camiseta. Realmente la diferencia de colores no es importante, al igual que en la realidad.

Una acción sencilla que a ver si a todos nos entra en la mollera.

T-shirt Botafogo

Leído en Comunicadores.

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Síndrome del nuevo, un mal que atrofia al periodista

“Una cosa es que Internet traiga la posibilidad de estar más interconectados, más unidos, otra totalmente diferente es usar esa conectividad para convertirse en vedette virtual”, ¡totalmente de acuerdo maestro!

DPeriodistas

Dibujo que caracteriza irónicamente lo que hoy podría ser un periodista.

Por Richard E. Ferreira Candia – @RFerreiraC. Si hay un aspecto que es detestable de los periodistas es cuando creen que ya saben todo. Tal vez sea el peor de los males, ya que no solo lo desnaturaliza como buen periodista, sino que también lo atrofia y lo aparta de los demás. Lo podemos llamar Síndrome del nuevo.

Expliquemos. Síndrome del nuevo es cuando un periodista cree que ya lo sabe todo. Generalmente el mal afecta a los que recién empiezan en la profesión. A muchos, les toma como un cáncer, y es incurable.

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Avatares de un freelancer

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Días atrás Yorokobu publicó una interesante guía del freelancer para no enloquecer en el proceso – que para esta suscriptora fue más que útil – además Mario Velázquez (un referente del medio muy importante para mí) en un medio local compartió un artículo en el que nos dio algunos consejos a tener en cuenta a la hora de cobrar el trabajo como Community Manager.

Incluso, luego de finalizar el post realizó una pregunta, para que personas seudo experimentadas como yo diéramos nuestra opinión sobre el arancel que debe cobrar un CM por sus servicios.

Me llamó la atención un comentario que si bien es cierto, está visto desde la perspectiva de alguien que trabaja en una empresa o agencia digital.

Todo lo anteriormente expuesto me condujo a la siguiente pregunta: desde el punto de vista del freelancer, ¿cuánto es bueno cobrar?

Tiempo atrás, cuando esta señorita formaba parte del staff de una de las agencias digitales top del Paraguay (no doy nombre para no incidentar), las cotizaciones se daban de entre US$ 110 a US$ 150 por manejo de red social individual podían cobrar más también si querían, obviamente que luego se armaban presupuestos a medida, y en caso de que el cliente además de contratar servicios de Community Management optara además por el desarrollo o rediseño de su website, e e-mail marketing, toascosa in the World era posible… porque había una empresa de experiencia y renombre que respaldaba cualquiera sea la propuesta comercial que se le planteara al cliente.

Pero volviendo al tema de debate, si trabajás de manera independiente, las cosas cambian porque a veces te ves en la imperiosa necesidad de bajar tus estándares de precios preconcebidos porque en sí el cliente o potencial cliente ya percibe como muy caro que pretendas cobrarle Gs. 1.000.000 (o menos, incluso). Y eso que siendo freelancer son 24 Hs. de oficina y ni one posibilidá de cobrar horas extras (pequeño detalle que nadie te dice cuando estás en una agencia, porque tenés horarios de entradas y salidas, entre otros beneficios).

Es cierto, ya no contás con el respaldo de una graaaan empresa detrás de vos, ahora sos solo vos con tu experiencia, referencias, cartera de clientes que alguna vez confiaron en vos y siguen dándote el pulgar arriba, pero a la hora de cotizar todo eso no importa. Estás solo y sin ánimo de estigmatizar, el cliente en ocasiones nota esa nimia vulnerabilidad tuya así que te ve cuan presa fácil de soslayos y chuleos constantes. Total, trabajás free, así que adaptate a lo que te pidan no más.

Aún queda pendiente la aclaratoria de cuál es la cifra aproximada a cobrar por el trabajo de un Community Manager independiente, es tema de debates y consultas diarias que realizo con personas que comparten la misma situación laboral que yo, hasta a veces presupuestamos juntos porque si bien sabemos a la perfección nuestro sinfín de funciones, dicen que dos cabezas piensan mejor que una…

Queda a cargo del profesional independiente hacer mayor hincapié a su personal branding para defender sus propuestas ante clientes difíciles.

Y vos, ¿cuánto creés que vale tu trabajo?

Carta de un profesor… Long time ago

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10 de marzo de 2.007, finalizábamos nuestra primera semana como universitarios, y a la vez culminamos la semana de Fe y Ciencia del Curso de Admisión (fe y divague para muchos, me incluyo). Ese viernes, el titular de la cátedra de nombre Álvaro Lugo, compartió con cada uno de nosotros esta emotiva carta:

 

Querido amigo:

Hoy te escribo a ti… deseo hacerlo como un amigo le abre el alma a otro amigo. Verás… estás empezando a vivir y hay ciertos temas que quisiera compartir contigo. Son pequeñas cosas que fui descubriendo a lo largo de mi vida. Parecen consejos, pero son principios de sabiduría que te regalo, por si quieres hacerlos tuyos. Cada uno es un pequeño tesoro. Piénsalos un poco y si decides vivirlos, experimentarás que tu vida aumenta, se ensancha, crece.

TIENES SÓLO UNA VIDA, LA TUYA, TÓMALA EN TUS MANOS Y VÍVELA…

Sé feliz con la vida que tienes y, aunque no sea la mejor, es tuya. No te lamentes de lo que careces. Piensa, más bien, en lo que eres y puedes hacer.

Es bueno que siempre reflexiones un poco antes de actuar; pero no te quedes sólo en pensar, o no llegarás a ningún lado. Y cuando hayas decidido algo, pon manos a la obra y adelante.

Ten presente que elegir es siempre renunciar y esto depende sólo de ti, no de la aprobación de tus amigos. Comentarios, críticas y oposición siempre tendrás; esto, elijas lo que elijas.

Sólo vas a ser en tu vida lo que realmente quieras ser y en la medida en que trabajes por conseguirlo. No tengas nunca miedo. A vivir se aprende viviendo.

EL FIN DE TU VIDA ES SER FELIZ, NO SER MÁS O LLEGAR PRIMERO…

No te compares con nadie. Todos somos distintos y cada uno tenemos nuestro propio valor. Trabaja por llegar a ser lo que quieres y mira con orgullo lo que ya has conseguido.

Paso a paso, se llega lejos. No te importe ir despacio, lo importante es llegar. Pero ten en cuenta que no todos los caminos llevan a la felicidad. Sospecha de los atajos que prometen rápidamente llevarte a ella. La droga, el alcohol, la pornografía, la mentira… son algunos caminos cerrados.

Nada grande se consigue sin esfuerzo; pero no olvides que la felicidad no está en hacer algo grande o hermoso; sino en hacer grande o hermoso lo que estás haciendo en este mismo momento.

CUALQUIERA QUE SEA TU PROBLEMA, NO TE DESANIMES, TÚ PUEDES…

Quizás las personas con las que convives o el ambiente que te rodea no sean los mejores; pero seguro que tú puedes cambiarlos. Comienza por ver lo bueno que todos tenemos y no te desanimes por nada.

El que algo no sea bueno del todo, no quiere decir que sea malo. Nunca juzgues por las apariencias. Nadie, fuera de Dios, conoce lo que esconde el corazón de cada persona.

Los juicios y opiniones precipitadas anularán tus buenos propósitos. La curiosidad, la apertura y la acción te permitirán crecer. Lo bueno y lo verdadero son simples y claros. El mal, en cambio, en todas sus formas, es complicado y retorcido.

APRENDE A SER FELIZ CON LO QUE TIENES…

Sé feliz en lo poco; pero aprovecha todo lo que tienes, es tu mejor herencia. Tu vida apenas ha comenzado y puedes ser lo que te propongas. Mucho te van a servir la honestidad y sencillez para reconocer tus valores, tus capacidades y los límites que tienes.

Mira a los otros como compañeros y amigos en el camino de la vida. No los utilices para tus fines; al contrario ayúdalos y participa con ellos en la vida que a todos se nos dio gratuitamente.

No pongas tu preocupación en hacerte rico o poderoso; sino en aquello que sabes que puedes realizar.

ERES RESPONSABLE DE TI Y DE LO QUE HACES…

Tus emociones, tus decisiones, tus acciones dependen de ti, sólo de ti. No culpes a otros de lo que hagas o dejes de realizar. Aprende a asumir compromisos y trabajos, y cumple fielmente lo que prometiste.

Sé siempre dueño de ti mismo; pero ten en cuenta los consejos de los demás. Y luego, obra según lo que es mejor; aunque no sea lo que más te agrada. No debes olvidar que el bien y el mal existen y tienes, para distinguirlos, una conciencia. Hazle caso siempre, ante ella debes responder.

ESTÁS APRENDIENDO A VIVIR Y ESTO SIGNIFICA CORRER RIESGOS…

Con frecuencia te equivocarás. Todos nos equivocamos y más veces de las que reconoceremos. Los errores, vistos como enseñanza, son lección para el futuro.

Ten en cuenta que sólo se aprende a andar cayéndose muchas veces y levantándose otras tantas. No tengas miedo a lo nuevo o a lo desconocido. Aprende a crecer corriendo riesgos razonables.

Sé libre de la verdad. No te refugies en costumbre o rutinas que secan al alma. Tampoco confíes en modas que limitan la libertad uniformando el pensar, sentir y vivir.

VIVIR BIEN PUEDE SER DIFÍCIL, NO TE ENGAÑES…

La vida no es un cuento rosa y el final puede no ser feliz. Momentos de angustia, depresión y extravío, tendrás con frecuencia. A veces, incluso, te asaltarán dudas y ganas de abandonarte y dejarlo todo y a todos. No aflojes y aún arrastras, sigue adelante.

Dificultades nunca te faltarán en la vida. Nadie te pide que no las tengas, ni siquiera que las venzas. Se te pide, eso sí, que luches por superarlas, aunque aparentemente no puedas. Querer, es siempre poder.

RECUERDA QUE NO ESTÁS SOLO EN LA LUCHA DE LA VIDA…

A tu lado hay muchas personas dispuestas a ayudarte. Si no lo han hecho, quizá, es porque no se lo has pedido. Confía en los demás. Confíate a los demás. Sé humilde y no cierres tu corazón porque alguien te lastimó cerrándote el suyo.

Cuando más felices somos es en los momentos en que dialogamos y compartimos confidencias; incluso con aquellos que no las merecen. Déjate ayudar y ayuda en lo que puedas, aunque no te lo pidan.

Recuerda siempre estas palabras de Jesús: “Es más feliz el que da que el que recibe”. Amigo, da y sobre todo date a ti mismo, esta es tu gran riqueza.

Si te cansé, con estas “perlas de sabiduría”, perdona. Yo las he ido encontrando a lo largo de mi vida y generalmente he tenido que pagar por ellas un alto precio en dolor que quisiera evitarte.

Han quedado más cosas en mi corazón. Quizá, en otro momento, continúe contándotelas. Todo dependerá de si, estas, que hoy comparto contigo, te hicieron bien.

Un abrazo.

 

Buscando entre los documentos que me faltaban para terminar mi tesis, encontré estas emotivas palabras, que si bien nos la entregaron en papel e impresas, me gustó tanto en su momento y la tipeé.

Si esta no es una señal para terminar de una vez por todas la tan bendita tesis, no sé, reprobé Semiología.

 

 

 

Periodista, ¿es igual a Community Manager? (Y viceversa)

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¡Hija! Me vino como anillo al dedo el artículo de Mario Velázquez en ABC Color de hoy. Y no porque haya escrito él ay sí ay sí yo también lanzaré a la red mi arsenal de pensamientos, pero si es que si leíste y entretuviste tanto como yo con la nota, coincidirás conmigo en que no mencionó la piedra del zapato de todo Community Manager: la excelencia en la redacción.

Sí, está medio jodido que la eu escriba sobre este tema en particular puesto que me costó unas buenas regañadas e incluso la desvinculación de algunas cuentas que manejaba (ouch) peeero de los errores se aprende, me consta.

Escribir, escribir bien, excelente redacción, (famoso requisito cáscara de banana o como quieras llamarle a la hora de hacer las ofertas laborales)… Me lleva a la siguiente pregunta: ¿Un periodista puede ser Community Manager?

La experiencia tanto ajena como propia me obligan a decir que no, pero solo en principio, puesto que uno se acostumbra a un estilo predeterminado de redacción, obedeciendo a las 5W’s, la pirámide invertida de la información y toooda esa teoría que cuan olla popular te metieron en la cabeza en tu época de estudiante, hicieron un chamburreado y ¡plim!, listo y calentito sale un comunicador al campo de batalla de la información y las letras.

Tuve una compañera de trabajo en la agencia que tenía mucha más experiencia en medios periodísticos que yo (a quien quiero y admiro mucho por cierto), y la recuerdo ahora porque en verdad les digo que le costó y mucho la transición de periodista a Community Manager. No pude evitar ver en reiteradas oportunidades su mirada de desaprobación cuando le daba mi opinión acerca de la longitud de sus textos che la gurú gua’u y le decía con todo el amor de mi corazón:

Es un poco largo tu texto, ¿qué te parece si modificamos un poco por sinonimia y simplificamos?

Admito, odiaba cuando me decían algo parecido, obviamente con palabras menos aladas, más ímpetu e histeria y altos decibeles en la voz de quien emitía esas homicidas palabras. ¿Y es que a quién le gusta que se le corrija un texto propio? Es como tu bebé que vos solito hiciste y de repente…

Sacá esto.  Y esto también. Acá hay redundancia. ¿En qué car**** estabas pensando cuando redactaste esto? ¡Necesito más concentración y perfección!

Naa no hay personas tan crueles en la vida, pero el recurso era necesario para graficar el grado de exigencias al que podés estar sometido mientras te desempeñás como CM.

Y se aprende. A la larga podés hasta incluso tener el calificativo de hyperlink entre tus compañeritos de trabajo cuando de reglas ortográficas y gramaticales se trata.

Pero, ¿qué pasa si la transición se da a la inversa? Es decir, cuando de Community Manager pasás a ser Periodista.

Fuck yeah que pasé por eso también. Tal es así que también al igual que la amiga que les comenté me costó calzar de nuevo los zapatos invertidos del periodismo. No fue fácil, puesto que veía mis escritos como insuficientes, muy escuetos, algunos ni siquiera se acercaban al mensaje principal arrojado por las entrevistas que diariamente desgrababa, y a eso habría de sumarle el factor inmediatez porque la idea era publicar la noticia en el sitio web tan o casi simultáneamente a su transmisión en el dial (¿dije que los programas eran en vivo o eso ya está implícito?). Y sí, acá sí tuve que ver bebés míos cercenados por toda la sala de prensa, lluvia de sangre y sudor que costaron el aprendizaje, además de algunas muchas correcciones y cambios de titulares de mi jefa y ayuda de una compañera que en serio la movía en cuanto a rapidez y estilo, una capa la estimada.

A modo de autocrítica, tanto que me las daba yo de Senior Community Manager porque gua’u que tenía más de 2 años en el ramo y 2 más en periodismo, pero 2 menos 2 dan 0, así que prácticamente me sentí nuevamente una estudiante de Curso de Admisión de la carrera.

Al punto que quiero llegar no es al de la autoflagelación y al suicidio social haciendo mea culpa y a la semana salir victoriosa cuan Víctor Bogado y sus mil resurrecciones políticas, sino que deseo dejar en claro que si bien ser CM en sí no es fácil porque demanda conocimiento todológico de redacción, diseño, y mucha maña, mucho menos para un periodista ser un CM y a la inversa.

Pasé por ambas transiciones profesionales y con conocimiento decirles que no es fácil pasar de periodista a Community Manager y posteriormente de Community Manager a periodista, de hecho *insertar cliché* todo lo que es bueno para vos tanto a nivel personal como laboral merece tu sacrificio, así que como dicen los chicos de Kita Pena Pa’lante y con amor no más hay que hacer todo, y más temprano que tarde los frutos del esfuerzo se reflejarán en vos y todos podrán ver que sos valé 😉

 

Admití na que te gustó la musiquita que te puse al final, yo sé que sí.

La Publicidad y yo cortamos (temporalmente)

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En este post quise hacer algo parecido a Mike Silvero pero no tendría la misma esencia, puesto que la vivencia no es la misma, mas la intención de compartirla sí.

Era marzo del 2007, luego de Fe y Ciencia íbamos por la segunda semana del Curso de Admisión. Recuerdo que fue un martes cuando conocimos a nuestro profesor de Metodología de la Investigación, quien en principio con una cara de pocos amigos fustigó contra toda la sección 32, y sus dardos verbales fueron más tajantes para los aspirantes a comunicadores (yo entre ellos).  

Me sentí tan atacada cuando dijo que la Publicidad solo servía para promocionar cervezas y el Carnaval, que decidí encarar al docente, no sé si de la mejor manera, porque luego de emitir sonido en respuesta a Verdecchia el aula enmudeció. Fue irónico, porque llevaba puesta una camiseta verde de Heineken en ese momento (que hasta hoy día me lo recuerdan mis compañeros de curso), pero sirvió de alguna manera para que el profesor cambiara la orientación de su discurso y terminó hablándonos de la motivación que cada uno tiene desde la elección de su carrera universitaria hasta el ejercicio de la misma.

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En ese momento, mi motivación estaba intacta, más fuerte que nunca, con el deseo hasta quizás ilusorio de estudiar Ciencias de la Comunicación con énfasis en Marketing y Publicidad, luego Diseño Gráfico o Psicología, para más adelante encabezar una agencia publicitaria propia con conocimientos de redacción, diseño e incluso investigación de mercados que me permitirían desplazar el sistema de trabajo de las duplas creativas y hasta del Media Planner (ilusa).

El sueño seguía ahí como motor de cada tarea académica, pasantía u organización de cada actividad académica dentro de la Facultad de Filosofía y del mismo Departamento de Ciencias de la Comunicación. No en vano llegué a autoproclamarme la reina de las pasantías, puesto que hice muchas, demasiadas, todas tan productivas al punto de luego de cumplir 21 y asistir a una entrevista en Recursos Humanos de A.J. Vierci escuché por parte de mi entrevistada un “la verdad que hiciste muchas cosas para tener 21 años”… No niego que tuve ganas de decirle “bueno, si eso significa que tengo el puesto, ¡dámelo pues!” Bueno, no me contrataron pero seguí en la carrera.

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Hice casi de todo: telemarketing, venta de seguros de previsión o seguros de sepelios (lo cual me adjudicó el apodo de Miss Death gracias a Danilo), venta de cosméticos, mensajera en las Elecciones Generales del 2.008, ocasional periodista para coberturas de prensa varias, catequista (¿?), y no me quejo, valió la pena, porque digamos que los conocimientos adquiridos en cada emprendimiento colaboraron a la biblioteca mental de Todología y sus derivados. Cocinar anga lo que hasta ahora no sé, jaja.

Ya hacia mayo del 2.010, tuve la primera oportunidad en una agencia, sirvió para la experiencia personal más bien porque hasta ahora sigo en contacto con las maravillosas personas que tuve por compañeros y por supuesto, se añadió el golf a los materiales de la biblioteca todológica… como quien dice, subí mi handicap.

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Teeemporada de conejos, teeemporada de patos…

Fue recién en octubre del 2.011 cuando inicié gateando, arrastrando, no sé realmente cómo, mi carrera de Community Manager. Lo único que sabía hacer relativamente bien era redactar (¿?), y bueno, la gerente general y por supuesto gerente comercial de Puntopy vieron no sé qué en mí que tuve el trabajo. Me tuvieron mucha paciencia, a mí y a mis amigos imaginarios. Rescato las hermosas palabras de Joaquín Dicenta al decir que allí obtuve hieles y mieles laborales, puesto que las promociones y sanciones que recibí me ayudaron muchísimo a estar donde estoy. Como dije aquel 12 de abril del 2.013 cuando me despedía con una merienda de cupcakes de todos mis compañeros: “me promovieron, me suspendieron, pero todo lo que aprendí acá no los cambio por nada. Conocer a esta segunda gran familia que es Puntopy fue lo mejor que me pasó en la vida, porque aquí aprendí el verdadero significado del trabajo en equipo y del compañerismo”… entre uno que otro divague más que en el medio de la emoción acerté a emitir. Hasta hoy contacto con mis hermanitos puntopysticos, afortunadamente.

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Acá faltan Karipres, Ema, Emi, Sarita, mamá Vivi, Sensei, Ana banana, Pao, Ever Bieber, Christian, Fitto, Foto (¿por qué no me saqué más fotos con ustedes? Grrr)

¿Y si todo era tan bueno por qué salí de allí? Pues para realizar uno de mis sueños más anhelados desde el Curso de Admisión: trabajar en Biedermann Publicidad. Dado el perfil adquirido como CM en mi anterior trabajo pude calificar al puesto que ofertaban en ese momento. ¡No recuerdo haber estado más feliz! Aunque fue un cambio muy duro a nivel personal porque estaba acostumbrada a un modus operandi distinto al ya dispuesto allí. Costó mucho adaptarse, al punto de salir a discutir con los mismos DGC sobre las políticas de usos de redes sociales, porque sin lugar a dudas las ideas propuestas por los mismos eran espectaculares, pero dadas las reglamentaciones de las plataformas no eran aplicables. Y a eso hay que sumarle las presentaciones de 110 puntos a los clientes que antes de terminarlas eran rechazadas por falta de presupuesto o simplemente porque no les gustaba. Desperté del sueño y caí en cuenta de que esa era la realidad.

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 Les extraño (nio)

La motivación ya no estaba tan intacta como antes, sino que un poco fatigada. Implicó postergar proyectos una vez más (y mi tesina). Esos de los que en principio hablé de tener mi propia agencia y bla bla bla. Conocí ambas caras de la moneda y lamentablemente el valor de las mismas fue devastador.

Mi romance con la Publicidad fue interrumpido porque quizás aún no estaba preparada para una relación seria y de por vida, o ella no lo estaba para mí. No sé qué pensaría Miguel Ángel Verdecchia si leyera estas palabras, tampoco sé si lo hará un día, mas a modo de compensación (muy buena por cierto), retomé una de mis pasiones en un lugar lleno de oportunidades: redacción web en una radio AM. “Y volviste no más a hacer Periodismo vos”, me decía el martes mi mejor amiga mientras merendábamos. Sí, volví. Aparentemente no me voy a desligar más de lo concerniente a lo digital, donde el cambio es una moneda constante.

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Este es mi mundo ahora.

Es cierto, tengo mucho que reaprender, porque mi configuración de CM tiene más peso en mi disco duro que la de periodista, dado que en la primera profesión tengo un poco más de experiencia y capacidad de divagar. Volver a las raíces cuesta un poco, pero para nada es un retroceso, sino más bien una ampliación del volumen periodístico en la biblioteca mental de Todología.

Como toda chica “nueva” en el ambiente, aún me intimida la presencia de grandes referentes de la comunicación, a quienes hoy puedo llamar colegas, ¡qué honor loco!, no podría pedir más. Quien sabe, y en algún momento retomo también el micrófono y lara la lala lala lara lala lara lala ¡armo lío! No mentira, ahora se supone que debo ser una persona seria.

La motivación sigue ahí, y al igual que yo pasó por muchas cosas, pero aún continúa fuerte, solo que para lograr varias metas, decidió cambiar un poco el camino hacia ellas.

Chofer, parada por favor

Contundente. Palabras ásperas, pero para nada alejadas de la realidad de muchos comunicadores.

sin cinto, ni corbata.

Febrero de 2007. Una compañera me avisa que en el Diario La Nación estaban buscando pasantes, yo tenía expectativas de empezar a trabajar en el rubro de “comunicación” tras cuatro años de estudiar (?), o sencillamente ir regularmente a la facultad. Fui.

Obvio que hacía calor, camisa mangas cortas y pantalón de vestir con championes porque no tenía ningún zapato. Capaz creí que tenía onda, quién sabe. Me recibió el jefe de la sección de Economía y Negocios e inmediatamente me requirió.

– “A ver tu curriculum”.

– “…”

Exacto. Fui sin carpeta. Oita Silvero’i. La había preparado con todos esos datos irrelevantes usuales; que aprendí computación en un instituto llamado “Cibertron”, que sabía algo de inglés gracias a HBO y MTv, y que fui expulsado en 5to grado de la escuela, entre otras cosas.

– “No sabía que tenía que traer ya eso hoy”, titubeé.

– “Mirá, acá…

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